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LA MAGIA DE LA NAVIDAD

“Hace mucho tiempo, en un pueblo llamado Belén, nació el niño Jesús. Tres Reyes Magos que venían de Oriente, guiados por una gran estrella, se acercaron al portal para adorarlo. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto y el Niño Jesús se puso tan contento y feliz, que los Reyes decidieron llevar regalos a todos los niños del mundo para poder ver su felicidad.”

A punto de conmemorar el nacimiento del Niño Jesús, seguro que los Reyes Magos ya han recibido sus cartas. Estamos en Navidad y estos son días para compartir amor y felicidad en familia. Los niños se convierten en los auténticos protagonistas porque dotan de magia a la Navidad.

A veces, los padres nos enfrentamos al temor de que la comercialización de estas fechas contamine el espíritu de la Navidad. Sin embargo, si integramos la magia de estos días en el proyecto educativo que tenemos con nuestros hijos, la Navidad puede conectarnos con la esencia de niños que todos tenemos, y podemos compartir con nuestros hijos unos días repletos de ilusión y felicidad.

Los Reyes Magos son para los niños como los protagonistas de un cuento, y el cuento es una de las herramientas de educación emocional más valiosas que podemos emplear, por su valor simbólico.

libro

A través de los cuentos logramos estimular la imaginación y alimentar la fantasía que hay en cada niño. Los cuentos son concebidos como una descripción de situaciones que reflejan la realidad vital del ser humano, ya que dan sentido de pertenencia, de identidad, nos dicen cuáles son los valores de nuestra sociedad, los roles, etc.

Las imágenes de los cuentos son un alimento para el alma de los niños. Con ellas graban sensaciones, emociones y sentimientos, que les ayudarán a diferenciar la bondad de la maldad, sin necesidad de largas explicaciones y sin palabras desconocidas para ellos.

¿No es garantía, eso que enseñan los cuentos, del verdadero espíritu de la Navidad? Estaría fenomenal que todos los niños pidiesen un cuento en su carta a los Reyes Magos ¡Les ayudaría a inculcarles el espíritu de la Navidad!

Los Reyes Magos también suelen traer juguetes y los juguetes sirven para jugar. Jugar es una actividad educativa de gran valor, esencial para el desarrollo infantil. El juego para los niños es como un “Gran Libro de la Vida”, que les facilita las experiencias que necesita para comprender el mundo que les rodea y para su desarrollo integral.

En Navidades el juego está asociado a la frivolidad del consumismo pero, el mal uso de los adultos, no tiene que hacernos perder la importancia que la imaginación y el juego tienen para la vida de los niños.

Jugar es investigar, crear, conocer, divertirse, descubrir. El niño va construyendo su identidad y su pensamiento, observando, experimentando y concluyendo. A través del juego, el niño aprende a controlar su cuerpo, coordinar movimientos, organizar su pensamiento, explorar el mundo que le rodea, gestionar sus emociones…

El placer es el objetivo que empuja a un niño a jugar. Cuando los niños viven situaciones agradables, se despierta en ellos el deseo de repetirlas. Por eso el juego es el origen del esfuerzo. La lucha interna para reprimir los deseos actuales y urgentes, se ve recompensada y es aceptada para alcanzar otros objetivos más alejados.

Todos los padres podemos entregar con tranquilidad a nuestros hijos sus regalos de Reyes, sin olvidar el papel educativo que tienen. Por eso, queremos compartir con vosotros algunas de las claves que empleamos en nuestra actividad, en la cual, el juego es nuestro principal recurso educativo.

Las acciones que facilitan el papel educativo del juego son:

  1. Presentar un desafío, despertar la curiosidad y el interés de los niños.
  2. Generar una duda, preguntar, y dar opción a que los niños tengan la posibilidad de jugar con las respuestas antes de escoger una de ellas.
  3. Permitir experimentar, que puedan vivir por sí mismos las situaciones.
  4. Facilitar el dialogo, darles la oportunidad de expresar sus suposiciones hasta llegar a conclusiones válidas.
  5. Dar la confianza de poder equivocarse, sin miedo a que afecte a su sensación interna de valía.
  6. Cometer errores y subsanarlos sin que tenga consecuencias negativas para ellos.
  7. Facilitar experiencias positivas asociadas a la situación lúdica para despertar el deseo de los niños de repetirlos una y otra vez.
  8. Ajustar su pensamiento, poniendo palabras a los descubrimientos que hacen ellos mismos.
  9. Animar a solucionar los problemas y dificultades que vayan surgiendo
  10. Y, sobre todo, ¡DIVERTIRSE!

 

Os animamos a que estas Navidades juguéis, acompañéis y viváis junto a los más pequeños estas experiencias que les ayudan a crecer. Estamos seguros que si lo hacéis ¡llenaréis de magia vuestra Navidad!

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